El 83% de las empresas reconoce que el entorno laboral tiene un impacto significativo en el éxito de la organización.

- Elementos como el bienestar y la experiencia de las personas empleadas se sitúan como una prioridad en las organizaciones, aunque en muchas ocasiones no se traduce en acciones tangibles debido al contexto económico que condiciona el comportamiento.
- El enfoque actual de las empresas debe centrarse en una gestión de costes que priorice la productividad y los resultados tangibles, más allá del simple recorte de gastos.
- Estos datos se recogen en el estudio “Perspectivas en el Facility Management: Expectativas, productividad y realidad de los espacios de trabajo”, impulsado por ISS, que analiza las opiniones de 3.000 líderes empresariales de 28 países, entre los que se encuentra España.
Cada vez más empresas consideran que los espacios de trabajo se han convertido en una palanca estratégica para mejorar sus resultados, especialmente en un contexto marcado por la incertidumbre, la disrupción y la presión competitiva. De hecho, el 83% de las personas en cargos de dirección reconoce que el entorno laboral tiene un impacto muy relevante en el éxito de la organización, actuando como motor de productividad, compromiso, atracción y retención de talento, y resiliencia.
Estos datos están recogidos en el estudio “Perspectivas en el Facility Management: Expectativas, productividad y realidad de los espacios de trabajo”, impulsado por la empresa especializada en servicios ISS. Este informe está elaborado en base a las respuestas de casi 3.000 personas en puestos directivos de 24 sectores y 28 países, entre los que se encuentra España.
Aunque la importancia del entorno laboral está reconocida, la realidad muestra una brecha entre esa convicción y la acción. Según los datos del estudio, la optimización de costes y la eficiencia siguen siendo uno de los ejes centrales de la estrategia empresarial en la mayoría de las organizaciones: a nivel global, el 60% de las empresas sitúa este objetivo como su principal foco, una cifra que asciende hasta el 69% en el caso de España.
Esta tendencia se debe al contexto económico actual, marcado por la inestabilidad y las tensiones geopolíticas. Por ello, un 68% de las personas en puestos de liderazgo señala los costes como el principal factor de disrupción para su sector en los próximos años, provocando que las empresas opten por medidas que les permitan controlar el presupuesto y garantizar su rentabilidad.
El reto del bienestar en los espacios de trabajo
El informe también destaca que la salud, la seguridad y el bienestar ocupan un lugar central en la agenda de las organizaciones, siendo una prioridad para el 45% de las empresas a nivel global. Esta tendencia reconoce el valor de cuidar de los equipos, garantizando su seguridad y convirtiendo esa atención en un motor de rendimiento y diferenciación competitiva.
“Los espacios de trabajo son clave y tienen un gran potencial, especialmente en aspectos como la retención de talento. Por ello, las organizaciones deben ir más allá de su discurso de buenas intenciones y comprometerse a integrar el bienestar y la experiencia de las personas usuarias en sus modelos operativos, apoyándose en la implicación activa de los equipos”, ha explicado Ricard Casas, director general de Personas y Cultura de ISS Iberia.
Implementar la transformación digital en las organizaciones
Según este informe, España supera la media global en la importancia otorgada a la digitalización, aunque la transformación aún se resiste. Según el informe de ISS, un 60% de las personas en cargos directivos en empresas españolas considera la digitalización como un factor disruptivo clave para el sector, frente al 46% de la media mundial, aunque solo el 19% prioriza la digitalización en su agenda de Facility Management.
Sin embargo, aún se mantiene la brecha entre la intención y la realidad. El mismo estudio revela que el 30% de las compañías españolas necesita recurrir a colaboradores externos para obtener herramientas digitales y análisis de datos, evidenciando la falta de infraestructuras y recursos propios para liderar el cambio internamente.
En este sentido, las organizaciones que están comenzando a cerrar esta brecha son aquellas que apuestan por convertir la digitalización en un auténtico motor de medición del rendimiento. En estos casos, la infraestructura digital no solo sirve para apoyar la operativa diaria, sino que fundamenta la toma de decisiones basada en los datos y optimizar continuamente los espacios de trabajo.
“Pese a que España está dando pasos importantes en la tecnología, aún queda un largo camino por recorrer para convertir ese interés en resultados tangibles y, para ello, debemos apostar por el talento que utilizará esas herramientas digitales, impulsando la formación continua y el desarrollo de capacidades en los equipos”, ha señalado Ricard Casas.



